Apoyo a jóvenes universitarios

Aunque a los 18 años los jóvenes se convierten en mayores de edad, en la Fundación somos conscientes de que todavía no pueden ganarse la vida y vivir de forma autónoma. Es por esto que continuamos ayudándolos y acompañándolos durante estos primeros años de entrada en la edad adulta.

De la Residència infantil Elisabets a la universidad:
El camino de Nieves, Aroa y Rasel

Desde sus inicios, la Fundación Casa de Misericordia de Barcelona ha velado por ofrecer acompañamiento, educación y orientación a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Nieves, Aroa y Rasel son un ejemplo. Las dos chicas vivieron desde pequeñas en la Residencia infantil Elisabets y, posteriormente, en la Residencia Tres Torres (propiedad de la Fundación hasta su cierre en 2022), donde también residió el Rasel. Actualmente, estudian los tres en la universidad y viven en pisos de estudiantes, gracias al apoyo que la Fundación les sigue ofreciendo.

Aroa

Estudiante de 3º de Enfermería

“A los niños y niñas que ahora mismo están en la Residencia les diría que lo aprovechen. Que sean conscientes de la oportunidad que supone y vivan la experiencia sacando el máximo provecho.”

Aroa vivió en la Residencia infantil Elisabets y en la Residencia Tres Torres mientras cursaba primaria y secundaria. Actualmente está estudiando Enfermería en la universidad y vive en un piso compartido.

"Soy voluntaria en la Residencia porque me gusta pensar que estoy contribuyendo a que una nueva generación experimente el cariño y la implicación que recibí yo."

Nieves vivió en la Residencia infantil Elisabets y en la Residencia Tres Torres mientras cursaba primaria y secundaria. Ahora combina sus estudios de Grado de Economía con un voluntariado en la Fundación y vive en un piso de estudiantes.

Nieves

Estudiante de 2º de Economía

Rasel

Estudiante de 4º de Educación Social

"Siempre he notado el seguimiento por parte de la Fundación, me he sentido muy acompañado y para mí esto es lo más importante."

Rasel vivió en la Residencia Tres Torres y, actualmente, vive en un piso compartido con otros estudiantes mientras termina el grado de Educación Social.

Complementariamente a la educación formal que recibían en sus respectivas escuelas, la Fundación les proporcionó una formación en valores y habilidades sociales que se han convertido en pilares fundamentales en sus vidas adultas.

Sus estudios universitarios representan una nueva etapa de crecimiento personal y profesional: Aroa desea ser enfermera pediatra, mientras Nieves visualiza un futuro de viajes y proyectos personales. Rasel, comprometido con su vocación de educador, espera encontrar maneras de impactar positivamente en la vida de otros jóvenes. Pero, más allá de sus objetivos personales, mantienen un fuerte compromiso con la entidad que los ha acogido, acompañado y ayudado todos estos años.