La residencia infantil Elisabets da el pistoletazo de salida al curso

La treintena de niños y niñas de la Residencia infantil Elisabets ya ha dado la bienvenida al nuevo curso 2024-2025. El pasado 14 de septiembre comenzó la actividad lectiva y los menores en acogida ya conviven en el centro asistencial mientras dure el curso académico, hasta el mes de junio. El equipo de profesionales acompaña a los residentes de manera personalizada, para que puedan desarrollarse con plenitud y autonomía, según sus necesidades y las de su familia.

En los próximos meses, la residencia se convierte en un espacio en el que acompañamos, aprendemos y compartimos. Abrimos una nueva etapa que esperamos que les ayude a crear nuevos vínculos con la comunidad para seguir creciendo.

Acompañar a niños y niñas en riesgo de exclusión social

La Residencia infantil Elisabets acoge a una treintena de niños y jóvenes de entre 4 y 18 años que se encuentran en situación vulnerable, mientras dura el curso académico. Son menores que, por sus circunstancias personales, necesitan el apoyo de la entidad en su día a día. Los niños y niñas que se han incorporado por primera vez a la residencia ya tuvieron una primera toma de contacto el pasado 10 de junio, durante la celebración de la Fiesta de final de curso. Este primer contacto se hace para facilitar la integración en una situación festiva y más relajada.

Nuestra labor en la residencia es de acompañamiento en un régimen semi-residencial. Los niños y niñas duermen en el centro de lunes a jueves y el fin de semana vuelven de nuevo con sus familias. Los días lectivos desayunan, meriendan y cenan en la residencia -la comida principal la hacen en la misma escuela-, donde también llevan a cabo actividades adaptadas, como extraescolares, sesiones de repaso y de refuerzo escolar. Los menores, que a menudo están escolarizados en lugares diferentes, reservan un tiempo para el estudio al finalizar la jornada lectiva, que hacen con el acompañamiento de una educadora de la residencia. Así, se les apoya con los estudios para alentarlos a seguir mejorando los resultados.

Nuevas herramientas para medir el impacto en los menores

Justamente en el año 2022 se diseñaron unos indicadores de evaluación que nos ayudan a medir y analizar el impacto de la Fundación en el desarrollo educativo y emocional de los niños y jóvenes. Así, en el curso 2023-2024 hemos podido comparar por primera vez estos resultados y extraer las primeras conclusiones.

Entre estas cifras destaca, por ejemplo, que los resultados de los estudios entre el primer y el tercer trimestre mejoraron, de media, un 27%. Por otro lado, el porcentaje de aprobados en 4º de ESO se mantiene en el 100%. Además, los jóvenes que finalizan la Educación Secundaria Obligatoria continúan adelante con la formación, lo que demuestra la importancia de disponer de un equipo de apoyo y seguimiento fuera del ámbito escolar. Las actividades extraescolares, por otra parte, son todo un éxito, y las aprovechan todos los alumnos en acogida.

Por último, este último curso se becó el 100% de los niños, dos de los cuales se incorporaron a los servicios sociales. Por otro lado, 4 familias recibieron atención psicológica. Este servicio justamente cambió de sistema en 2023, con el objetivo de alinearse con el nuevo modelo de intervención socioeducativa de la Fundación. Un modelo que espera consolidarse en el curso actual.

La familia como eje fundamental del modelo de atención psicológica

Desde el curso pasado, los niños de la Residencia Infantil Elisabets reciben una intervención continuada en cuanto a atención psicológica, con el fin de mejorar su bienestar a través del trabajo con sus respectivas familias. Así, la familia pasa a considerarse el centro del desarrollo socioafectivo de los niños y niñas. También se trabaja directamente con el equipo de profesionales de la residencia, para que dispongan de las herramientas y recursos necesarios a gestionar la carga emocional que supone el acompañamiento de los niños en su día a día.

Hay que decir que el equipo educativo con el que contamos en la Residencia infantil Elisabets, formado por la directora, educadoras sociales, veladoras y monitoras, se encarga de cuidar y atender las necesidades de los niños y niñas, no sólo materiales sino también emocionales, espirituales y sociales. La suya es una tarea especialmente relevante, teniendo en cuenta que se atienden familias con dificultades sociales y económicas que hacen que muchos de los menores sientan problemas emocionales que hay que trabajar en todas las vertientes. Precisamente por este motivo, la familia ha pasado a centrar gran parte del trabajo a realizar desde el servicio de atención psicológica.

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