Colonias 2024 en Can Masriera: en busca de las emociones

«No hay mejor manera de aprender que a través de la experiencia». Esta frase de Nelson Mandela nos recuerda que la convivencia es un aprendizaje en primera persona, que nos permite interactuar con nuestros compañeros y compañeras y enfrentarnos a situaciones reales. Las colonias son la mejor oportunidad para que los niños lo pongan en práctica en un ambiente distendido y de diversión, rompiendo con las rutinas diarias.

Del 8 al 21 de julio, un grupo de 24 chicos y chicas de la Residencia Infantil Elisabets de la Fundación Casa Misericordia de Barcelona, junto con cinco educadoras, se han desplazado hasta Can Masriera, en la población maresmenca Sant Andreu de Llavaneres. Durante dos semanas, todo el grupo ha disfrutado de unos días de convivencia, en los cuales también se han trabajado las emociones a través de diferentes dinámicas y actividades.

Buscar, comprender y conectar con las emociones

Saltar olas, hacer carreras y volar cometas, malabares e, incluso, saltar por los árboles. Los chicos y chicas de la Residencia Infantil Elisabets han podido disfrutar de propuestas diferentes y alentadoras durante su estancia en Llavaneres, dirigidos por los diferentes monitores del centro.

La meditación y la reflexión también han tenido lugar en este espacio de encuentro, localizado en un entorno inmejorable, donde la natura permite conectar con un mismo. Esto ha facilitado tomar conciencia de las propias emociones y aprender a expresarlas de manera saludable, desde la alegría, el amor, la ilusión y la paz, a la tristeza, el asco, la envidia, la vergüenza y la rabia.

Identificar las emociones es el primer paso para una gestión positiva, una parte fundamental del desarrollo personal y social de los chicos y chicas. Esto los ayuda a construir una autoestima sana, a desarrollar sus habilidades sociales y a afrontar los retos de futuro con más confianza y resiliencia.

Las colonias como herramienta para el desarrollo social y personal

La convivencia en grupo es una potente herramienta que estimula aspectos como el autoconocimiento, la autonomía y las habilidades sociales. En las colonias, los chicos y chicas se encuentran en un entorno diferente al de su día a día, donde tienen que afrontar retos y situaciones nuevas. Esto los ayuda a conocerse mejor, a identificar sus fortalezas y debilidades, y a desarrollar su seguridad y confianza. Por otro lado, el hecho de hacerse cargo de muchas de las tareas que el resto del año hacen acompañados, los hace más responsables. Todo ello, en un entorno amable y divertido que facilita relacionarse. Las diferentes dinámicas trabajadas durante estos quince días también ayudan a prevenir la exclusión social y a fomentar la tolerancia y el respeto por la diversidad.

En resumen, las colonias en Can Masriera han supuesto una experiencia única, en la cual los participantes han aprendido a trabajar en equipo, a respetar los compañeros y compañeras y a valorar la importancia de la comunicación. Desde la Fundación Casa Misericordia estamos muy satisfechos de haberles podido brindar la oportunidad de vivir una experiencia así de enriquecedora. Se llevan una mochila llena de recuerdos, de aprendizajes y de emociones positivas que los ayudarán a crecer como personas.

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